Mika Murakami

Pequeñita sólo en estatura, Mika Murakami, abandonó su Tokyo nativo hace 10 años para viajar. Había estudiado arte y trabajado en diferentes trabajos relacionados con el arte, y había participado en la organización del “Festival Mercado de Arte” (1993-95). Supo, sin embargo, que su auténtica vocación era la de viajar. Viajó por toda la India en 1990. Eso le sirvió para incrementar su inquietud viajera aún más, y pronto salió para un tour de Africa que le llevó por Kenia, Tanzania, Gambia, Malí y Senegal: Fue en este último país donde no sólo pudo pintar, sino que le fue posible exponer y vender obra, esto gracias al ambiente artístico creado por el Centro Cultural Francés. “Participé en el Bienal de Arte de Dakar”, dice Mika. “Confieso que fue toda una sorpresa para mí”.

Aterrizó en España en el añó 1997. Preguntado “¿Por qué España?” contesta con suave ironía. “Ves, es por eso que soy artista y no escritora. Cuando escribes las cosas siempre tienes que dar excusas por lo que haces. La verdad es que no me acuerdo de mi excusa por venir a España”. Durante sus tres años en nuestro país (exceptuando un viaje a Mexico) Mika se ha dedicado intensamente al grabado, una disciplina que le ha cautivado.

¿Cuál es el sentido de todos estos viajes? Dice Mika: “El viaje para mí no es sólo turismo, representa algo más. Es la oportunidad de conocer otras culturas y convivir con ellas. Me atrae sobre todo el tercer mundo, donde todas las sensaciones de la vida son más palpables, sea el viento de la mañana, el mar al atardecer o simplemente el trato cotidiano con la gente que me rodea. Necesito eso y vuelvo una y otra vez a buscarlo en un sitio o en otro. Estos son mis viajes”.

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