Aitor Saraiba

Estudió quinto curso de BBAA en la facultad de Cuenca. Antes de esto estuve en una escuela de arte en Talavera de la Reina, ciudad donde nació.

. “Tus ídolos favoritos” (texto propio del autor)

 

El nombre del libro, es un homenaje a toda esa gente que influyo de algún modo en lo que yo soy ahora.

Si de algo podemos hablar es de nosotros mismos, de lo que somos y porque lo somos. Si hablamos de nosotros, de nuestra vida, siempre tendremos algo que contar. Nuestra biografía creada por cualquier medio, construye nuestra propia historia, una historia que pronto se convierte en colectivo, en generacional. Desde mi madre hasta Batman. En mi librito recojo una serie de personas y personajes, que todos ellos crean un imaginario que yo afirmo como mío.

Hablar de nosotros mismos, un narcisismo honesto compuesto por un archivo que sólo nosotros podemos crear y descifrar.

. De la fotografía a la pintura para volver al dibujo.

La fotografía tiene todo el encanto de captar el momento, un momento que después del “clik” será eterno. Pero la fotografía tenía una anomalía que yo no podía soportar; sólo puede fotografiarse lo que se ve. Y era un obstáculo, sólo fotografiar lo que tenía ante mí reducía mi trabajo y mi temática.

Descubrí la pintura posiblemente en el mejor momento de mi vida, todo el  mundo debería pintar en algún momento de su vida. Pinte ,pinte y pinte. Descubrí que podía representar todo lo que quisiera, sin ningún tipo de limites, al contrarío de lo que me había mostrado la fotografía. Podía pintar lo que tenia delante y todo eso que solo estaba en mi mente, esto era una idea que me apasionaba. Pinte con todo tipo de productos pictóricos y sobre todo tipo de soportes; sobre zapatos, ropa, cartones…

Pero cuando habían pasado dos años de mi aventura en la pintura, me di cuenta que la pintura tenía sus limitaciones, mis ideas surgían más veloces de lo que era mi mano pintando, los formatos al final resultaban incómodos, abultaban demasiado, la necesidad de espacio era algo vital en la pintura y esto no me gusto. Hubo un momento en el que no sabia que hacer. Como podía representar todo eso que pasaba por mi cabeza en un formato, sobre un soporte que me convenciera del todo. La verdad es que las respuesta estaba ante mis narices, pero tardé tiempo en darme cuenta que algo que llevaba haciendo toda la vida iba a ser la solución.

Desde siempre yo he viajado con un cuadernito en el bolso. En el que anoto y dibujo todas mis ideas. Fue aquí donde encontré mi respuesta. Ese cuaderno que siempre me había acompañado se convertiría en mi obra total, lo que un día fueron bocetos hoy son mi obra total. Con el cuaderno y el boli descubrí unos materiales que me acompañaban a todos sitios. Por primera vez la velocidad en la que me surgían ideas era la misma en la que creaba. Ahora no importaba ni el espacio ni el dinero ni nada. Tenía unos materiales baratos y sus resultados me gustaban.

Rápido la mezcla de diferentes tipos de papeles y de bolígrafos, rotuladores, etc… me permitían hacer obras diferentes y los resultados para mi cada vez eran más positivos.

Ni siquiera sé dibujar bien. Ni sé quienes son los grandes dibujantes de la historia, pero yo quería crear, representar mi mundo, dibujar mis sueños y mis miedos. En el dibujo encontré el lado más íntimo del arte, puedo dibujar en cualquier lugar a cualquier hora, no tengo que esperar a llegar a ningún estudio ni taller, porque mi cuaderno siempre va conmigo.

 

 

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